miércoles, 29 de agosto de 2007

Fachadas

1 comentario:

Anónimo dijo...

Esta tarde te he leido, la sorpresa y el asombro son dueños de mis emociones, escribes bien tal como te miro; esa forma tuya de poner palabras y armarlas en guardia contra el olvido, solo haria falta que esta tarde lluviosa pero con luz caminaras ( o caminaramos)por las mismas calles de aquel octubre donde la ciudad tenia forma de caramelos escondidos.