domingo, 22 de julio de 2007

Lo peor de ambos mundos, de Mayra Luna

Imposible no recordar las palabras de Gabriel García Márquez quien decía que es increíble como alguien puede dar la vida entera, puede pasar hambre, frío, con tal de escribir, algo que no alimenta, ni viste, y que, viéndolo bien no sirve para nada.
Tal vez algunos escriban por neurosis, por el deseo de cambiar este mundo, de acomodar la realidad. Tal vez simplemente existe como decía Platón, el mundo de las ideas ahí, en algún lugar, gobernando desde sus aposentos, los destinos de los hombres, sus pensamientos y sobretodo, para los fines del presente texto, ordenando nuestras palabras, acomodándolas en un sitio que nada tiene que ver con lo azaroso, o con la experiencia del autor o con todas esas patrañas que nos hacen pensar que somos los que escribimos el texto, que somos capaces incluso de meternos en medio de la conversación de los personajes, para, según nosotros, transgredir la historia.
Del cuarto texto del libro “Lo peor de ambos mundos, relatos anfibios” titulado “Un cuerpo como el suyo” leo:
“Utilizando la segunda persona, la narradora, presuntamente femenina, deja claro al personaje que se encuentra bajo su poder. Incluso puede perder credibilidad al hacer esto. Pero de nuevo, no tiene mayor efecto en la realidad creada por el lenguaje. Debido a que el personaje de la novela no es pasivo, inicia una pelea en el siguiente fragmento, dejando claro que ella solamente está haciendo su trabajo y que no desea estar envuelta de manera personal en la trama que la narradora está creando.”
Y es que el escritor, en algún momento, siempre, ha alucinado con la idea de que al momento de escribir, le es dictada la trama, y aún va más allá al decir que, el personaje por propia iniciativa le va llevando a tal o cual destino, que se tiene la impresión de que lo narrado ya existe y solo se transcribe, lo cierto es que esta sensación experimentada por los que escriben es difícil de analizar debido a los múltiples factores que inciden. En todo caso llegar a este grado de narración implica bastante intuición y los elementos que aseguren una coherencia en el texto, coherencia tal que quizá lleve al autor a sentir esta autonomía de la historia.

2 comentarios:

I. L. dijo...

jelou!
por fin abristess bló
ya te habías tardado
no he leído a mayra
pero sé que su narrativa esta
dando pasos firmes
espero leerla pronto
siyu

I. L. dijo...

sí, ke ogts a mi nadie me invitó al encuentro. de todas maneras no podía ir por la pinchi escuela. chido wan!