viernes, 6 de junio de 2014

Los falsos arquitectónicos de Durango.




      En fecha reciente trascendió en los medios locales el comentario de la Maestra en Arquitectura Olga Orive Bellinger quién afirmó desde la presidencia del Comité Nacional Mexicano del  ICOMOS (Consejo Internacional de Monumentos y Sitios) que nuestra ciudad de Durango se encontraba en los primeros lugares del país en la edificación de “falsos históricos”. Hecho que no me sorprendió en absoluto porque es evidente que lo que se ha venido realizando en nuestra ciudad en este rubro, no es arquitectura. 


Es en el posmodernismo, corriente que se distingue por la recopilación de estilos, por la utilización de formas icónicas, que Robert Venturi hace una interpretación arquitectónica por medio de analogías, donde le compara con la estructura literaria de la tragedia griega, esto es, que en sus entrañas, la arquitectura ha llevado el ser que la crea. 

Esta analogía va más allá de la comparación de formas, va hacia el proceso de las estructuras; lo que ocurre con las fachadas de nuestra ciudad es que intentan parecer de otra época, pero no puede considerárseles posmodernas, ya que no van más allá de lo que la fachada aparenta. Ante la imposibilidad de dar alcance a la tecnología, a la ciencia, a la industria, sacamos, después de haber hurgado las entrañas, lo que consideramos nuestro más valioso tesoro, esas fachadas que nos autentifican como sociedad. Porque hemos caído en cuenta, que no hubo época mejor, más próspera, creemos que el resto de corrientes arquitectónicas, las otras construcciones, las que representan otros estilos, carecen de lo nuestro. Subsiste un desprecio por los estilos de mediados del siglo pasado, ya ni se diga de la arquitectura de los años setentas y ochentas, nuestro pensamiento de pertenencia va hacia “lo colonial”, que también es una falacia, el estilo arquitectónico predominante en el centro histórico de Durango es el que se gestó durante el porfiriato.

Esta simulación representa lo que nuestra sociedad siente como su esencia, su imagen, porque son el ícono de una época de bonanza, de abolengo, porque nos seguimos aferrando a estas formas constructivas; en Durango, cualquier elemento o sistema constructivo novedoso es asimilado muy lentamente, es cuestión del lenguaje que manejamos, nos sujetamos a nuestras escasas palabras para definirnos, permanecemos encerrados en un pasado que sabemos, trágicamente no volverá.

En el posmodernismo se construyeron venecias, coliseos, partenones, pirámides en Las Vegas, pero su representación icónica sustentaba una infraestructura del espectáculo, un show urbanístico, son mera escenografía con un valor histórico que no intenta engañar sino evidenciar los hitos que representa. Pareciera que hacia este fin es que se plantea la utilización de los recursos públicos, que con su maquinaria no hacen más que aparentar y “remodelan” fachadas, obstaculizando el desarrollo de la verdadera arquitectura que en estos tiempos persigue otros fines y que por lo mismo, tiene otras formas. 

Sucede que los vanos, las alturas, encargados de articular el espacio, se distorsionan, en pos de mantener ciertos elementos y provocan una carencia de armonía. Es paradójico que en aras de mantener esa “armonía” las autoridades la destruyen, porque no permiten sustentar la autenticidad de la arquitectura, que es la de crear espacios, la forma espacial responde a un fin y lo proyecta hacia la fachada; estas simulaciones de las que hablamos obligan a una pobreza espacial que caracteriza a nuestra ciudad. Bajo este argumento, nunca se hubieran construido el Museo George Pompidou de Paris o la “Dancing House” en Praga y tantas otras que muestran la evolución real de las ciudades.
En los primeros tiempos de nuestra ciudad, se podía escuchar el rumor del aire por las calles, cuando los vientos de cambio le sacaban la vuelta a este corazón latente; hoy seguimos en la pasividad y el aislamiento, en la enajenación de unas formas que no construyen espacio, que anhelan una apariencia; estas fachadas que nos acartonan son nuestra tragedia griega.

viernes, 8 de abril de 2011

a destiemplo

Esquirla de lengua
hablar pastoso pegado en las anginas
en el rebrote de horizontes para apuntalar la voz
estrafalario guiño
convite de virus -enfermedad de la saliva-
anestesia del turbio cloaquiento páramo
pura gonorrea espesa
para instalarse en esperma
en sucesión de líneas
miel en la palma de la ceguera
azote de letras
guerra de cárteles
rosarios como invasiones acéfalas
metástasis pura
supresión de ideas, rebrote de sonido
escasez de sentimiento
poblamiento hacinado en la periferia
degradación del hormiguero
la nada en mi vientre luego de aspirar palabrería
se puebla de fonemas
se asquea de kinestesia
de azentos
de borlas
No hay palabra viva en ningún puto libro de poesía,
han tendido puentes como un lazo
equilibristas, payasos
y el gato vestido de tiniebla
ha intentado hallar de nuevo
su última vida.

domingo, 13 de marzo de 2011

sin tiemplo

Noches como un lamento tibio
baba enfriándose en la mejilla
el soplo de un dios que ha dejado las llamas encendidas
el gas abierto
senda descolorida
cierzo de un tiempo desfasado
cofradía que fundó un subconsciente
un gesto disipándose en los huecos
en cada una
las minúsculas mayúsculas sustancias
errantes símbolos
licuándose
soul to squeeze
la burla
la espera es lo mismo
la misma entera entrega de la nada
a un vacío de sangre
tere neva gatu pice
la mare
sepas lo que ya sabias


no la devuelvas


porque no acudí antes a ti


y tampoco

lo



que vale,


salir de un cierzo

casa en silencio


salir de un cierzo
de un zorzal


noche que no acaba

martes, 28 de diciembre de 2010

Hay.

Agujeros en el alma
no cualquier temple soporta
lunas que hacen recordar la infancia
y luego, tiernamente, nos asfixian
estrellas en el cielo negro, oscuro
de cada prójimo
el padre late en su sombra
la madre, desde su brillo estira su umbilical sueño.

tazas quebradas, platos rotos
sillas esperando
recuerdos de casas extraviadas
hay esperanza en la lluvia
y goteras que uno extraña cada verano.

jueves, 2 de diciembre de 2010

prosaica

…si pudiéramos algún día habitar nuestras palabras, tiznarnos de vía láctea la lengua y abolir las esperas innecesarias de andar, comer, calzar, producir, para hacer la sustitución covalente al verbo amatorio, si se pudiera ya de una vez inventar toda la ciencia, con sus subrepticios rincones de alma, con su anura destreza para poblar sin necesidad, de todas las chucherías posibles, la desgarradura que aqueja a todos los hombres, si pudiéramos balaustrar el andamiaje del tiemplo…