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Ojalá que no puedas...

ojalá que no puedas hacerle el amor/ ojalá que no puedas/ ojalá que no puedas hacer que tu piel sea gigante de sueños/ que se muera de ganas/ que no tenga consuelo/ que le sangren las manos si acaricia tu piel... Vicente Humberto Castanga

Recuerde...

Recuerde el día aquel en que fuimos a las luchas la tarde aquella en que podía rozarle en que podía de cerca sentirle próximo, inminente. Acuérdese de esa sed vespertina de esas miradas azules y cursis de las conversaciones sin sentido de La Parka destrozando al rival de las sillas volando por lo alto del recinto. Recuerde como podía tocarlo como podía fácilmente y sin contratiempo sin vergüenza, sin impedimento alguno columpiarme en sus palabras deslizarme entera en usted mientras, fácilmente con la otra mano, tomaba el vaso de cerveza. Lentamente todo como el tiempo cuando es permitido sin codicia sin medida sin un: “es que tengo que…” sin explicaciones con lo único que nos quedaba, con aquello que hacíamos tan bien con querernos.

será/ será la aurora/ una nueva luz/ vendrá

La verdad es belleza.

Hoja manuscrita.

Sólo compré la revista para escribir sobre ella, manchar minuciosamente sus pálidos interiores. Antes, al abrirla, me abordaba algún leve deseo por leerla, pero ahora, directo al espacio en blanco, sin miramientos. Me estaré volviendo lugar común, como quien toma el taxi y quisiera llegar a casa a ver televisión, como el que va por la acera pensando en el boyler descompuesto. No me emociona ningún verso, algo malo debe suceder. Entinto la hoja, mil y un pensamientos imposibles de aplazar sobre el papel, donde ahora escribo, después de la página 192, en el interior de la contraportada, junto a una pintura de Raoul Dufy.